Las brujas de Zugarramurdi
Es muy improbable que hubiese brujas en Zugarramurdi en el sentido sobrenatural o mágico que la Inquisición les atribuyó. La evidencia histórica y el consenso académico apuntan a una realidad mucho más trágica y compleja.
Aquí están los puntos clave que explican por qué la idea de brujas reales en Zugarramurdi es insostenible:
Creencias paganas, no magia negra: Las personas de Zugarramurdi, como en muchas zonas rurales de Europa, mantenían vivas antiguas tradiciones y rituales de origen precristiano. Estas prácticas, a menudo vinculadas a la naturaleza, las hierbas y la comunidad, eran interpretadas por la Iglesia y la Inquisición como herejía y adoración al diablo. Lo que para ellos eran reuniones sociales o ritos ancestrales, para los inquisidores eran aquelarres satánicos.
Confesiones bajo coacción: Las "pruebas" de brujería se basaban casi exclusivamente en confesiones obtenidas mediante tortura o bajo la amenaza de esta. Los relatos de vuelos nocturnos, pactos con el diablo y rituales caníbales eran historias fabricadas por los inquisidores y repetidas por las víctimas para poner fin a su sufrimiento. Un estudio detallado de los procesos demuestra que las confesiones eran incoherentes y llenas de detalles que reflejaban más la teología de los inquisidores que las creencias reales de los acusados.
El escepticismo del inquisidor Alonso de Salazar: El propio Inquisidor Alonso de Salazar y Frías, que participó en el juicio de Logroño, fue fundamental para poner fin a la caza de brujas en España. Tras el Auto de Fe, viajó por la región de Zugarramurdi y concluyó que no había pruebas de brujería más allá de las confesiones obtenidas. En su informe a la Inquisición, escribió que no encontró "ni un solo acto de brujería que hubiera tenido lugar". Su informe fue decisivo para que la Inquisición española adoptara una postura más escéptica y moderada, poniendo fin a las quemas de brujas en el país mucho antes que en el resto de Europa.
En conclusión, las personas de Zugarramurdi no eran brujas con poderes mágicos. Eran principalmente mujeres y hombres que fueron víctimas de una histeria colectiva, de un sistema judicial injusto y de la interpretación errónea de sus tradiciones y costumbres por parte de las autoridades religiosas. La historia de las brujas de Zugarramurdi es un recordatorio de los peligros de la superstición y la intolerancia, y no de la existencia de la magia.
vease: https://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_de_Lancre
Fuente: IA

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