Catalina la Grande. ( ¿Como era de grande?)
Si nos referimos a su estatura física, Catalina II de Rusia ("la Grande") era en realidad una mujer bastante pequeña: medía aproximadamente 1.57 metros (alrededor de 5 pies). Aunque en los retratos oficiales de la época se le representaba con una postura imponente y majestuosa, físicamente era de corta estatura.
En cuanto a su "grandeza" histórica y política, el apodo se lo ganó por la magnitud de sus logros geopolíticos, culturales e institucionales al frente del Imperio Ruso durante 34 años (1762-1796):
- Expansión territorial masiva: Añadió más de 500,000 kilómetros cuadrados al territorio ruso. Anexionó Crimea, obtuvo acceso definitivo al mar Negro (derrotando al Imperio Otomano) y participó en los repartos de Polonia.
- Modernización y la Ilustración: Mantuvo correspondencia con filósofos ilustrados como Voltaire y Diderot, reformó la administración pública, promovió las artes, las ciencias y creó la primera escuela estatal para mujeres en Rusia (el Instituto Smolny).
- Consolidación como superpotencia: Transformó a Rusia en una de las potencias dominantes de Europa.
Contrario a la imponente estatura de otro famoso zar como Pedro el Grande (quien medía más de 2 metros), la "grandeza" de Catalina fue estrictamente política, militar e intelectual.
Al evaluar la grandeza moral de Catalina II en el gobierno de su pueblo, la historiografía encuentra la mayor paradoja de su reinado: la enorme brecha entre su discurso ilustrado y la dura realidad de sus súbditos.
Si bien se autodefinía como una «filósofa en el trono» admiradora de Voltaire, Montesquieu y Diderot, en la práctica su pragmatismo político se impuso sobre cualquier principio ético o humanitario, dejando un balance moral profundamente cuestionable.
1. La gran contradicción: La expansión y brutalidad de la servidumbre
El mayor borrón en la hoja de servicios moral de Catalina fue la condición de los siervos (que representaban a la inmensa mayoría del pueblo ruso):
- Enfurecimiento del feudalismo: Lejos de abolir o mitigar la servidumbre —como profesaban las ideas ilustradas que ella leía—, la expandió a nuevos territorios (como Ucrania) y la endureció a niveles casi esclavistas.
- Retiro de derechos básicos: En 1767 promulgó un decreto que prohibía expresamente a los siervos presentar quejas o denuncias contra sus señores ante la Corona. Quien lo intentara podía ser castigado con trabajos forzados en Siberia.
- Moneda de cambio político: Para mantener la lealtad de la nobleza (la clase que la había elevado al trono tras el derrocamiento de su esposo), les regaló cientos de miles de siervos estatales como si fueran propiedades privadas o ganado.
2. La Rebelión de Pugachov (1773-1775): La respuesta del pueblo
La desesperante situación del campesinado provocó la mayor insurrección popular de la historia zarista antes de 1917, liderada por el cosaco Yemelián Pugachov.
La respuesta de Catalina no fue la escucha ni la reforma social, sino una represión militar feroz y sistemática. Tras la derrota del levantamiento, Pugachov fue ejecutado y masacrado violentamente en Moscú, y Catalina reestructuró la administración provincial para otorgarle aún más control policial a los terratenientes sobre sus siervos.
3. La Nakaz (Instrucción) y la Asamblea Legislativa: ¿Reforma o propaganda?
En 1767, Catalina redactó la Nakaz, un ambicioso borrador de código legal lleno de citas de Montesquieu y Beccaria que condenaba la tortura, promovía la igualdad ante la ley y sugería la libertad condicional.
Sin embargo, cuando la Gran Comisión reunida para debatirlo comenzó a discutir la abolición de la servidumbre, Catalina disolvió la asamblea bajo el pretexto de la guerra contra los turcos. El documento sirvió como excelente campaña de imagen y diplomacia pública ante las élites intelectuales de Europa, pero tuvo un impacto nulo en los derechos de su población.
4. Censura y represión del pensamiento crítico
Aunque financió la Enciclopedia y se mostró como una monarca abierta a la crítica, su tolerancia se evaporó con la Revolución Francesa (1789):
- El caso de Aleksandr Radíshchev: Cuando este escritor publicó Viaje de San Petersburgo a Moscú (1790), denunciando con dureza las atrocidades de la servidumbre, Catalina lo encarceló, condenó a muerte (pena que luego conmutó por el exilio a Siberia) y quemó sus libros.
- Censura estatal: Prohibió la importación de literatura francesa revolucionaria e impuso un férreo control sobre las imprentas rusas en la última etapa de su vida.
5. ¿Cómo llegó al poder? La sombra del regicidio
Desde una óptica moral básica, el propio origen de su mandato fue turbio. Llegó al trono en 1762 mediante un golpe de Estado contra su propio esposo, el zar Pedro III. Pocos días después de ser arrestado, Pedro fue asesinado en circunstancias nunca aclaradas del todo por una facción liderada por los hermanos Orlov (amantes y aliados clave de Catalina). Aunque no hay pruebas de que ella ordenara la ejecución, se benefició directamente de su muerte y protegió a los ejecutores.
Conclusión
Desde el punto de vista del pragmatismo de Estado (Realpolitik), Catalina fue una gobernante brillante que convirtió a Rusia en una superpotencia militar y cultural.
Sin embargo, en términos de grandeza moral hacia su pueblo, su balance es amargo: sacrificó el bienestar, la libertad y los derechos de la inmensa mayoría del pueblo ruso para consolidar el poder absoluto de la Corona y complacer a la aristocracia que la sostenía. Su "Ilustración" fue una fachada para las élites y las cancillerías extranjeras, mientras que para el campesinado ruso su reinado significó una época de profunda opresión.
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