Colón el mentiroso y el eclipse lunar de 1504

 




Cristóbal Colón predijo el famoso eclipse lunar del 29 de febrero de 1504 en Xaymaca o Yamaye (actual Jamaica) apoyándose en las tablas astronómicas de dos autores emblemáticos de la época:

·        Johannes Müller von Königsberg (conocido como Regiomontanus): Su libro de tablas astronómicas (Ephemerides), publicado en Núremberg, contenía el cálculo detallado de las posiciones de los astros y los eclipses entre 1475 y 1506.

·        Abraham Zacuto: Colón también llevaba consigo un ejemplar del Almanach Perpetuum (o Las Tablas Astronómicas), escrito por este astrónomo y matemático judeoespañol.

Aunque Colón mismo fue quien calculó la hora local del eclipse a partir de estos textos para impresionar a los indígenas taínos y exigir comida para su tripulación, Regiomontanus y Abraham Zacuto fueron los astrónomos cuyos datos científicos hicieron posible dicha predicción.

En febrero de 1504, Colón y su tripulación llevaban más de ocho meses varados en Yamaye. La convivencia se había deteriorado gravemente: parte de la tripulación se había amotinado y los indígenas taínos, cansados de los abusos y de abastecer a más de cien personas, dejaron de llevarles comida.

Ante la amenaza inminente de morir de hambre, Colón urdió la estratagema:

·        La amenaza: Convocó a los caciques locales tres días antes del eclipse y les dijo que el Dios de los cristianos estaba furioso con ellos por negarle el alimento a sus siervos. Como advertencia, esa misma noche la Luna se tornaría roja y desaparecería.

·        El engaño en directo: La noche del 29 de febrero, cuando el eclipse comenzó y la Luna adoptó un tono rojizo, los taínos cayeron en el pánico. Acudieron a las carabelas cargados de alimentos, suplicando a Colón que intercediera ante su Dios.

·        El control del tiempo: Colón se encerró en su camarote con un reloj de arena para cronometrar la duración del eclipse (basándose en las tablas astronómicas). Justo antes de que finalizara la fase de totalidad, salió y les anunció que su Dios los había perdonado. Cuando la Luna volvió a brillar con normalidad, la manipulación fue completa.

A partir de ese momento y hasta su rescate meses después, la tripulación de Colón no volvió a sufrir falta de suministros.

 En este vídeo sobre la Navegación de Colón y su historia en Jamaica se relata detalladamente cómo utilizó las tablas astronómicas de Regiomontanus para simular el enojo divino y salvar a su tripulación.

 

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