Mitos históricos y propaganda
![]() |
| de Historias de la historia |
1. Mitos históricos y propaganda
- Napoleón Bonaparte era excepcionalmente bajito: Tradicionalmente se le retrata como un hombre acomplejado por su
estatura. En realidad, medía aproximadamente 1,68 metros. Para la época,
esa era la estatura promedio de un hombre francés. El mito nació de una
confusión entre las pulgadas francesas (más largas) y las británicas,
sumado a la feroz propaganda caricaturesca de los periódicos ingleses.
- María Antonieta no dijo: si no tienen pan "Que coman
pasteles": Cuando le dijeron que el pueblo francés no tenía
pan, se supone que pronunció la famosa frase ("Qu'ils mangent de
la brioche"). Es mentira. La frase aparece por primera vez en las
Confesiones de Jean-Jacques Rousseau, escritas cuando María
Antonieta era una niña de diez años que ni siquiera vivía en Francia.
- Los vikingos usaban cascos con cuernos: No existe un solo hallazgo arqueológico que respalde esto. Los cascos
con cuernos habrían sido completamente imprácticos y peligrosos en el
combate cuerpo a cuerpo. El mito nació en el siglo XIX, cuando los
diseñadores de vestuario de las óperas de Wagner (como El anillo del
nibelungo) decidieron añadir cuernos para hacer a los personajes más
dramáticos y bárbaros.
2. Ciencia popular y biología
errónea
- Solo usamos el 10% de nuestro cerebro: Es el mito neurológico por excelencia, explotado por el cine y la
literatura de autoayuda para hacernos creer que tenemos "poderes
ocultos". Las resonancias magnéticas demuestran que usamos
prácticamente el 100% de nuestro cerebro a lo largo del día; incluso
cuando dormimos, casi todas las áreas están activas en algún momento.
- Los camellos almacenan agua en sus jorobas: Si abrieras la joroba de un camello, no encontrarías un depósito de
agua, sino grasa. Esa grasa les sirve de reserva energética. Al
concentrarla en un solo lugar, evitan que actúe como un aislante térmico
en todo el cuerpo, lo que les ayuda a mantenerse frescos en el desierto.
El agua la retienen en su torrente sanguíneo y sistema digestivo.
- El mapa de la lengua y los sabores: En los
colegios se ha enseñado durante generaciones que la punta de la lengua
saborea el dulce, los laterales el ácido y el salado, y la parte posterior
el amargo. Esto nació de un error de traducción en 1942 de un estudio
alemán de 1901. La realidad es que todas las partes de la lengua que
tienen papilas gustativas pueden detectar todos los sabores por igual.
3. Grandes equívocos de la
Antigüedad
- Los gladiadores romanos morían si el emperador bajaba el pulgar: El gesto del pulgar hacia abajo (pollice verso) no significaba
la muerte tal y como nos lo enseñó Hollywood. De hecho, los historiadores
aún debaten la dirección exacta del dedo, pero la teoría más sólida es que
el pulgar hacia arriba o extendido (como una espada desenvainada)
significaba la muerte, y el pulgar guardado dentro del puño (como una
espada envainada) significaba el perdón.
- Cleopatra era egipcia: La última
gobernante del Antiguo Egipto no tenía una sola gota de sangre egipcia.
Pertenecía a la dinastía Ptolemaica, una familia de origen griego
macedonio que tomó el poder tras la muerte de Alejandro Magno. Lo que
sí la diferenció de sus antecesores es que fue la única de su dinastía que
se molestó en aprender el idioma egipcio.
4. Leyendas urbanas domésticas
- Despertar a un sonámbulo es peligroso y puede provocarle un infarto: No les va a dar un ataque al corazón. Estarán muy confusos,
desorientados y asustados, por lo que podrían reaccionar con un golpe
reflejo, pero no es mortal. Lo peligroso es no despertarlos ni
guiarlos, ya que pueden tropezar, caerse o salir a la calle.
- La Gran Muralla China se ve desde el espacio a simple vista: Ningún astronauta la ha visto jamás sin ayuda de lentes de aumento o
cámaras. Es una estructura muy larga, pero muy estrecha, construida con
materiales que tienen el mismo color que el entorno que la rodea. Desde el
espacio, ver la Muralla China a simple vista equivale a intentar ver un
cabello humano desde varios kilómetros de distancia.

Comentarios
Publicar un comentario